ARQUITECTURA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA EN VENEZUELA
Ya estaba logrado alrededor de
1914, gracias al aporte de Willian Morris y Walter Gropuis. Así el estilo
moderno surge de tres fuentes esenciales, Willian Morris, las artes y los
oficios, el Arte Nouveau, y la
ingeniería y la arquitectura del siglo XX. Esta arquitectura se caracteriza por
depender casi exclusivamente del genio creador del arquitecto profesional del
siglo XX.
En Venezuela surge durante la
década del 30 y se refiere a la aplicación de unos métodos de producción con
desarrollada tecnología, a los cambios en el modo de producción, tanto en la
etapa de proyecto como en la de construcción, y a los rasgos estilísticos o
compositivos tomados del moderno europeo y adaptadas a las características nacionales.
PRINCIPALES OBRAS MODERNAS EN VENEZUELA
Complejo Parque Central.
En 1983 se culina en su totalidad
el complejo de Parque Central en Caracas, obteniendo así la capital venezolana
el título de poseer los edificios más altos de Latinoamérica, título que
mantuvo por más de 23 años, desde 1979 cuando se culminó la Torre Oeste hasta
2003 cuando finalizó la construcción en La Torre Mayor en México.
Las enormes torres gemelas
construidas en concreto armado y diseñadas por la firma Siso Shaw y Asociados
se convirtieron en los edificios más altos del país con 59 pisos y 225m te
altura cada una.
Los ingenieros responsables
fueron Mario Paparoni y Serhiy Holoma mientras que la constructora encargada de
levantar el complejo fue Dulpre C.A.
El paisajismo es obra del
brasileño Roberto Burle M.
Durante los años este desarrollo
fue ejemplo de la tecnología y el crecimiento económico que poseía el país.
Hoy en día hace falta generación
comprometida, con valores y con visión quemle devuelva a este hito de la
arquitectura del esplendor de décadas pasadas.
El Helicoide
De la arquitectura moderna de
Venezuela destaca el Helicoide, edificio singular de la ciudad de Caracas, de
forma geométrica triangular, construido sobre una colina de la que adopta su
forma piramidal. El lenguaje arquitectónico sostiene una perfecta simbiosis con
la topografía del terreno, puesto que todo se adapta a ella y nada se impone y
representa un llamativo experimento de la modernidad.
Se trata de un proyecto en el que
participaron tres jóvenes arquitectos, Jorge Romero Gutiérrez, Pedro Neuberger
y Dirk Bornhorst, pioneros de la herencia de Le Corbusier en Venezuela. El
singular edificio está ubicado sobre la Roca Tarpeya, en la prolongación de las
avenidas Fuerzas Armadas, Presidente Medina Angarita (Victoria) y Nueva
Granada.
Sería el primero de los
arquitectos citados el protagonista inicial de este episodio innovador, pues en
1955 lo escogió como el espacio adecuado para edificar un impotente centro
comercial, flanqueado por una vía rápida, siguiendo la tendencia urbanística de
la época, que consistía en agrupar las diferentes actividades de una ciudad
moderna en un conjunto arquitectónico.
La localización de El Helicoide
es la mejor posible por el sistema de vialidad del área metropolitana de Caracas, pues se comunica
con la urbanización Las Acacias, El Cementerio y Los Rosales por la avenida
Guzmán Blanco; desde el interior del país se
puede llegar por la autopista de El Valle, convirtiéndose de ese modo en
uno de los puntos más estratégicos de la ciudad, pues se sitúa en la frontera
del centro y el sur de la capital.
El Helicoide es una construcción
geométrica triangular resultado de la forma piramidal de la colina que
constituye su base. La edificación consiste en un manto helicoidal de doble
espiral, cuyas rampas entrelazadas la envuelven a modo de aceras aéreas en una
pendiente muy suave a lo largo de las cuales se localizan diversos espacios,
cuyos módulos permiten la integración horizontal y vertical. La altura de las
áreas es ajustada a medida que se asciende y conserva una pendiente uniforme,
de 2,5 % de promedio.
El Helicoide ocupa una superficie
total de 101.940 metros cuadrados. En el proyecto, el área construida es de
77.748 metros cuadrados, consta de 360 locales comerciales que ocupan una
superficie de 46.715 metros cuadrados, otros 29.192 metros cuadrados corresponden a vías y áreas verdes y 8.845
metros cuadrados serían destinados al área de exposición e industria nacional.
Las láminas que la cubren habían
sido diseñadas y cortadas por la empresa Kaier Aluminiun en agosto de 1958 y
tuvieron un coste de 69.591 dólares de entonces, señala el arquitecto Raúl
García. Por espacio de casi 25 años permanecieron guardadas en los locales de
Almacenadora Caracas debido a la quiebra de la empresa constructora. En 1982,
cuando concluyó el proceso de doblado, anodizado e instalación, la Gobernación
de Caracas emprendió su rescate eliminando los ranchos y otras invasiones del
singular edificio.
En septiembre de 1986, el
Helicoide fue asignado a la Dirección de los Servicios de Inteligencia y
Prevención (DISIP). Desde 2006 una parte del edificio está ocupada por la
Universidad Nacional Experimental Politécnica de las Fuerzas Armadas (UNEFA) y
en la actualidad tiene allí su sede el Servicio Bolivariano de Inteligencia
Nacional (SEBIN).
Una de las últimas ideas consiste
en darle un uso comunal, una especie de complejo cultural, deportivo, educativo
y de salud destinado a las zonas populares que se encuentran alrededor. No
parece viable otro uso, considerando las particularidades del entorno que lo
rodea.
Las Torres del Silencio
Durante muchos años las torres de
El Silencio fueron el icono más representativo de la modernidad en la que vivía
Venezuela desde mediados de la década de los cincuenta, en pleno auge de la
dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Y lo
fueron bastante tiempo, en el que ostentaron el honroso título de los edificios
más altos de Venezuela, hasta la construcción de las torres del Parque Central.
Su emplazamiento y su arquitectura
destaca en el paisaje urbano de la vieja Caracas y sus destacadas figuras
emergen entre la antigua ciudad de los techos rojos, como la llamó en su día el
cronista oficial de la capital venezolana, Guillermo José Schael.
En realidad, el conjunto residencial
de El Silencio (1942-1945) tiene su arranque en el proyecto urbanístico de
Carlos Raúl Villlanueva, considerado el primer gran arquitecto de la Venezuela
moderna y es un notable ejemplo de un país pujante, que recibía emigrantes
europeos a raudales y en el que su poderoso gobernante convertido en dictador
aplicó mano dura y antepuso la eficacia en la construcción de obras públicas
fastuosas.
Las torres de El Silencio
representan la estructura irrepetible de Caracas como emblema de la ciudad moderna.
Se pone de manifiesto “el collage perfecto de dos perspectivas urbanas; la
abierta, presidida por las Torres hacia el espacio infinito que enmarca Los
Caobos (y el cañón del valle al fondo) y la perspectiva cerrada, enclaustrada
hacia los bloques blancos y horizontales de El Silencio; la síntesis de un
heroico esquema académico que a partir de la simetría orientaba el crecimiento
de la ciudad hacia el este; el encuentro de las tres principales avenidas de la
ciudad (Sucre, San Martín y Bolívar) y finalmente, el descomunal impacto del
primer edificio corporativo de los tiempos modernos, dimensional la fuerza de
un fragmento arquitectónico perfectamente acabado como ningún otro en su
objetivo de hacer de la ciudad una utopía construida”
El proyecto tiene una rotunda
claridad simbólica y estética en su planteamiento. Aparecen en el mismo centro
de la ciudad, impuestas, no se mezclan con el ambiente urbano que le circunda y
proponen un nuevo paisaje axial con todas sus formas simétricas, que oriental y
definen las directrices del crecimiento de la ciudad nueva.
Ejemplo de arquitectura urbana,
funcionalista y monumental, su desarrollo siguió los “cinco puntos” de Le
Corbusier: la planta libre, los pilotes, los corredores profundos y verticales,
los estacionamientos y las amplias escalinatas, los detalles en bronce, las
rampas, los “brise-soleil”, las terrazas-jardín, el desplazamiento vertical, la
plaza aérea, la espléndida terraza pública, el sentido albertiano de la
arquitectura, la evocación cubista, las calles memorables, las secuencias de
puntos estabilizadores… En el nivel avenida se habilitaron 100 locales
comerciales y otros 200 en el nivel sótano 1, que fueron todo un referente en
su época.
Actualmente, las emblemáticas torres de El Silencio en otro
tiempo, ahora son edificaciones en las que los techos están cediendo; las
escaleras ya no tienen las barandas de bronce; y las piezas de granito que
cubrían los pilotes han ido desapareciendo. Ojalá en un futuro no muy lejano
recuperen el significado y el esplendor perdido.
Hotel Intercontinental Tamanaco
En el año 1953 abrió sus puertas
el lujoso Intercontinental Tamanaco siendo diseñado por la firma norteamericana
Hollabird & Root & Burgee, junto al arquitecto Gustavo Guinand V. el
cálculo estructural es obra del Ing. José Sanabria Arcia.
El tamanaco fue el primer hotel
de Caracas en ser operado por una cadena hotelera internacional contando un
éxito rotundo desde sus inicios.
Sus jardines y piscina, nada
convencional para entonces , ofrecían una vista de ciudad de montaña, de esta
manera promovía el aire libre y el clima de Caracas. La fecha de apertura se
hizo coincidir con otras inauguraciones de obras importantes presididas todas
por Marcos Pérez Jiménez.
La Torre Británica
Ubicada en una parcela de
3.942.50m2 la urbanización Altamira Sur de Caracas, la Torre Británica fue
diseñada por la firma de los arquitectos Borges, Pimentel y Koifman Latorre, su
ingeniero estructural fue Agustin Mazzeo y la construcción fue llevada a cabo
por la empresa INCIMARNA C.A.
La estructura es básicamente la
de una mesa. Cuatro Columnas gigantescas de concreto que coronan en una
platabanda igualmente de concreto con los pisos en forma de "X" con
vidrios de cristales negros que dan hacia las cuatro fachadas del edificio.
La torre cuenta con 5 sótanos con
capacidad para 450 vehículos, un semi sótano para acceso peatonal y vehicular,
la planta baja constituye un espacio peatonal y de acceso principal al
edificio, además de contar con una galería de arte. En la primera mezzanina se
encuentran locales comerciales mientras que en la mezzanina piso 2 y 1 hay
oficinas.
Del piso 2 al 11 es una planta
tipo destinada a oficinas, del piso 12 al 16 es otro formato de planta House
con terrazas incluidas y los pisos 18 y 19 son salas de máquinas.
La torre cuenta con 6 ascensores
en los cuales poseen una velocidad de 4m/seg. Y cuentan con una capacidad de 26
personas cada uno. El edificio también cuenta con dos escaleras de emergencia.
CIPRIANO DOMINGUEZ
Ingeniero, doctor en ciencias
físicas y matemáticas y profesor universitario, Premio Nacional de Arquitectura
en 1990, y una de las voces fundamentales de la Primera Arquitectura Moderna en
Venezuela. Cipriano Domínguez fue autor de destacados proyectos entre los que
se encuentran las torres de El Silencio, el edificio símbolo de la ciudad de
Caracas, habiendo formado parte importantísima de la generación de
ingenieros/arquitectos que introdujo el Movimiento Moderno en Venezuela.
Este ingeniero/arquitecto fundó
la Escuela de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela (1945), luego
de haber estudiado ingeniería civil en la misma universidad el año 1928.
Luego, en el año 1931 se trasladó a París,
donde realizó cursos de arquitectura, aprendiendo sin embargo mucho más de la
ciudad, de su arte y su arquitectura.
Autor de muchos edificios
públicos, donde participó desde el diseño hasta su construcción, tales como los
liceos Fermín Toro (Caracas), Barquisimeto, Libertador (Mérida), Cumaná y el
Pedagógico de Caracas, también fue colaborador en la Revista del Colegio de
Ingenieros de Venezuela y fundador de la Sociedad Venezolana de Arquitectos,
entre muchas otros cargos importantes de Caracas.
Cipriano Domínguez, quien fue
además Presidente del Centro Simón Bolívar (1954-1957), fue el encargado de
diseñar una obra que fuese símbolo de la ciudad, logrando su objetivo a través
de las ya mencionadas Torres del Silencio o Torres del Centro Simón Bolivar,
que fueron inauguradas el año 1957.
El año 1995 toda latino-américa
lamentó el fallecimiento de quien a los noventa y un años culminaba una larga
vida de amor por la arquitectura y la ciudad. Ya han pasado más de 14 años
desde que su gran obra fue reconocida al haber sido galardonado con el Premio
Nacional de Arquitectura de Venezuela.






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